Hay una pregunta que muchos centros educativos repiten sin pararse a pensar del todo: ¿qué significa realmente educar para el mundo real? En LOGOS International School tenemos una respuesta que no es teórica. Tiene nombre: SURF AI.
Juan, Álvaro y Miguel cursan 1º de Bachillerato Internacional en LOGOS. Hace unas semanas, presentaron su proyecto SURF AI ante un jurado universitario, compitiendo contra 142 proyectos de Madrid y Castilla-La Mancha en la Escuela de Emprendimiento de la Universidad de Alcalá de Henares. El resultado: quedaron entre los 10 mejores.
Un proyecto, una convocatoria, un reconocimiento doble
La convocatoria reunió a 35 centros educativos de dos comunidades autónomas. Solo
tres recibieron una Mención Especial como centro innovador en emprendimiento.
LOGOS International School fue uno de ellos.
No fue casualidad ni un golpe de suerte aislado. Fue el resultado visible de un trabajo que lleva meses construyéndose dentro del aula.
El programa de emprendimiento que lo hizo posible
Detrás de SURF AI, hay un programa del departamento de Economía de LOGOS en el que, solo este curso, 40 alumnos han desarrollado 11 proyectos bajo la mentoría de Tere López Barreiro y Almudena Baanante Gismero (7 proyectos en 4º ESO, 3 proyectos en 1º Bachillerato IB y 1 proyecto en 2º Bachillerato IB).
El programa no enseña emprendimiento como concepto abstracto. Enseña a:
Identificar un problema real y diseñar una solución concreta, obteniendo un
PMV
Construir un plan de negocio con proyección y viabilidad
Defender una idea ante un jurado externo, sin red de seguridad
Convertir el error y la crítica en parte del proceso de aprendizaje
Eso es lo que distingue a un proyecto de aula, un proyecto que compite y gana
reconocimiento fuera de ella, un proyecto de más de 10 años de aplicación en
nuestras aulas.
Por qué esto importa más allá del premio
El title del Bachillerato Internacional ya exige rigor académico, pensamiento crítico y
capacidad de argumentación. Lo que aporta un programa como este es la otra mitad:
la experiencia de aplicar ese pensamiento a algo real, con consecuencias reales,
frente a personas que no son sus profesores.
Esa combinación (exigencia académica más experiencia aplicada) es, en buena
medida, lo que entendemos en LOGOS por educar para el mundo real. No se trata de
simular el mundo real en el aula. Se trata de sacar a los alumnos del aula y dejar que
se midan con él.
Lo que viene después Juan, Álvaro y Miguel ya tienen algo que muchos alumnos de su edad no tienen: la experiencia de haber defendido una idea propia ante quienes no estaban obligados a aplaudirla. Eso se queda. Da igual a qué se dediquen después.
En LOGOS, este tipo de logros no se celebran como un trofeo aislado. Se celebran porque confirman algo que ya creíamos: que el rigor académico y la conexión con el mundo real no son caminos distintos. Son el mismo camino, bien recorrido.